-EPÍLOGO-
-Buenos días Scarlett-dije al entrar a la pastelería
- ¡Gresmi! Que ilusión verte,
dime, ¿que necesitas?
- Pues ponme los bombones
preferidos de mamá, dos de cada por favor
- Muy bien, he oído que se fueren
de fin d semana, ¿no?
- Sí, quiero darles un pequeño
regalito de bienvenida
- Eso está muy bien, mira ya está
listo, y le he puesto un lacito
- Muchas gracias- le di el dinero
y me puse en camino de la librería de Brood Street, al llegar vi que estaba
Bella, la hija del propietario, se acercó a saludarme:
- ¡Gresmi! Dime, tu padre te ha
enviado por algún libro
- De hecho no, quería comprarle
yo uno para darle la bienvenida...
- Ah muy bien, ¿llevas alguna
idea?
- No, no se cual comprarle... Por
eso quería ver a tu padre, quizás el pueda aconsejarme alguno
- Oh de acuerdo, lo voy a buscar-
Tras un minutos apareció Bella junto a su padre Samuel
- Haber chiquilla, ¿que
necesitas?
- Papa volverá hoy con mama, me
gustaría regalarle algún libro, por eso vine como tú lo conoces des de que era
pequeño, pensé que tal vez sabías de algún libro especial para él
- Has venido al sitio adecuado- Me
dio un abrazo y se puso a rebuscar entre las estanterías.- Mira lo que
encontré, justo como pensaba- Tras haber sacado como unos veinte libros, se me
acercó con una mena de cuaderno en mano
-¿Qué es esto?- pregunté
- Este era el diario de tu padre,
se pasaba el día enganchado a este cuaderno, se lo regaló tu abuelo
- Wow... ¿y cómo es que lo tienes
tu?
- Unos niños de la escuela se lo
robaron, y yo se lo robé a ellos, pero nunca tuve ocasión de devolvérselo, a tu
padre le hará mucha ilusión
- Gracias Samuel- le di un
abrazo- haber.. dime, ¿cuánto es?
- Anda, llévatelo
- Samuel.. no puedo hacer eso
- Y tanto que sí.. corre para
casa- le sonreí y eché a correr por las calles, desenado llegar a casa y
abracar a mis papas.
- Se puede saber que...- El
jardín estaba lleno de coches patrulla, todo encendidos emitiendo un sonido
horrible que retumbaba dentro de mis orejas, entre ellos se mezclaba un
vehículo blanco y con lucecitas anaranjadas, me dirigí corriendo a éste, y ahí
estaban. Habían dos cuerpos dentro de la ambulancia, inmóviles, blancos como la
nieve y con lo parpados quietos, ni un signo de vida. El problema es que no
eran unos cadáveres cualquieras, eran mis padres.
Entré corriendo a casa, Ángela,
mi tía estaba sentada en la cocina llorando y Bob (mi tío) tenía la mirada
perdida, habían dos oficiales, en cuanto me vieron me dijeron:
- ¿Es usted hija de Marianne Monroe y
Fabian Hilton?- Fui incapaz de responder, todo se volvió borroso a causa de la
lagrimas que tenía en los ojos, tenía un nudo en el pecho que me oprimía y no
me dejaba respirar, eché a correr por el pasillo y me encerré en su habitación.
Apoyada en la puerta, me senté y no paré de llorar, hasta que lo único que logró calmarme fue el
puro sueño, que por unos momentos me separó de la realidad y me llevó a las
estrellas.
És impressionant, esta molt ben escrit. El final et trenca el cor, quan ho llegeixes, l'escrit arriba fins a dins teu.
ResponEliminaSegueix així!!
Ai déu meu!! MOLTÍSSIMES GRÀCIES!!
ResponEliminaem fa feliç saver que t'ha agradat i que el final arriva dins, perquè era el que volia aconseguir... jejeje moltes, mioltes gràcies de nou!!
petons :))